
En una encuesta publicada hacia final del siglo XX en las páginas de la hoy desaparecida revista satírica Cruel Music, los lectores eligieron una serie de canciones de éxito indiscutible, sobre la base del cansancio que despertaba la simple escucha de una de ellas. Se trataba de un juego inocente, por medio del cual se intentó llamar la atención de directivos y conductores de espacios musicales en los medios de comunicación radial, sobre un hecho bastante penoso: la constante y repetitiva programación de los mismos temas, los mismos cantantes, a las mismas horas, lo que provoca una monodia más que insoportable para el sufrido consumidor, que se pasaba el día moviendo inútilmente el dial de cualquier sintonizador, en busca de un oasis armónico.
Marginalmente al resultado, discutible pero comprensible, en el que las obras no son directamente culpables, es muy cierto que el abuso de las llamadas melodías millonarias en ventas sólo produce el efecto contrario. He aquí diez de los temas condenados por la audiencia, con la que me identifico al noventa por ciento, sin que el orden signifique una determinada prelación. He de señalar, además, que las diez pertenecen al mundo de habla anglosajona, pero pueden ser sustituidas por esas mismas en las que está pensando el lector, pero cantadas en español. Querido visitante, a veces es muy sano tomarse a broma eso de la música pop. Tomen nota y disientan, que siempre es útil.
CÉLINE DION
“My Heart Will Go On”
Una de las golosinas musicales más mediocres que se han escrito nunca, en una espléndida voz que carece de todos los matices dramáticos necesarios para bordar una interpretación. Aunque lleva más de doce millones de ejemplares vendidos, hay quien esperaba que el Titanic se hubiera hundido con ella a bordo.
THE BEATLES
“Ob-La-Di, Ob-La-Da”
Condenada al infierno con un comentario que no me resisto a obviar, porque demuestra el sarcasmo y bestial ironía del autor: “Se trata de una de esas obras estúpidas de los Beatles, que de haber sido publicada a mitad de los años cuarenta, bien pudiera haber servido para elevar el ánimo de los británicos mientras las bombas de la Lutwaffe caían sobre Londres. De haber sido así, seguro que los alemanes las hubieran arrojado para destruir el aparato donde sonaba”.
RICKY MARTIN
“She Bangs”
La vida prueba que es mucho más loca de lo que cantaba el insoportable Ricky, antes de meterse a probar fortuna en el mercado anglosajón. ¿No es Bang Bang la onomatopeya de dos disparos? Joder, qué pena no tener a mano un Colt 45...
R.E.M.
“Shiny Happy People”
No sé en qué estarían pensando los miembros del formidable grupo, cuando se metieron a componer esa bazofia. Toda la inteligencia, el nivel poético de REM se desvaneció como por ensalmo con la edición de esta basura incomprensible. Escuchada muchas veces puede provocar histeria.
AQUA
“Barbie Girl”
Una pedorreta escandinava confeccionada en base a una receta casi infalible. Se contrata a unas cuantas Lolitas, disfrazadas con falditas a cuadros, coletas y pintalabios de un rojo, cantando cosas como “Bésame aquí, tócame allá”, con aire de robots dedicados a la pornografía barata. Resultado: los niños menores de 13 años que hayan sido sometidos a su ingestión auditiva, pueden terminar en el correccional.
EUROPE
“The Final Countdown”
Uno de los himnos más celebrados por las huestes del heavy rock, y una de las más insoportables baladas que jamás salieron del viejo continente, arreglada a la manera de un Wagner empapado en licor de patata, que produce una reacción similar a la que sufría Woody Allen cuando escuchaba ópera alemana.
THE DOORS
“The End”
La más pretenciosa de todas las canciones de rock de todos los tiempos, si exceptuamos alguna otra joya seudo intelectual de la Velvet Underground. Es el típico caso de rock nihilista adornado con gotas de algo parecido al free jazz, con versos que pretenden imitar los vómitos de Baudelaire, entregada bajo un ambiente obsesivo que lleva al oyente a un inevitable estado catatónico, del que sólo se sale oyendo diez minutos a Paquita la del Barrio.
QUEEN
“We Will Rock You”
Siempre me pareció uno de los grupos más deleznables del siglo XX, cuyos álbumes eran de una ampulosidad rayana en el ridículo, con pretensiones operísticas, consecuencia del complejo de soprano que padecía su líder, Freddie Mercury, cuyos gritos de histerismo rockero no tenían nada del espíritu que animó a la Reina del Rock And Roll: Little Richard. Y no hablemos del ropaje, superado únicamente por Elton John.
PAUL McCARTNEY Y STEVIE WONDER
“Ebony and Ivory”
La típica cancioncilla de aire infantil, en la que se intenta convencer a la audiencia de que el ébano (o sea, la raza negra, y el marfil, es decir, la blanca), pueden vivir hermanadas sin violencia ni complejos. Cuando ambos disfrutan de una misma posición económica, puede que sí, pero los dos autores y cantantes saben que los miembros de la raza de Angela Davis son victimas constantes de la brutalidad policial del marfil, sea en Washington, sea en Londres. Menos dulces y más denuncia, pareja. Una canción que suelen cantar sin problemas hasta los miembros del Ku-Klux-Klan.
BOBBY McFERRIN
“Don’t Worry Be Happy”
Cuando Bobby se bajó del escenario durante su única actuación en el Festival de Jazz de Vitoria, hace ya casi veinte años, sentí unos tremendos deseos de llevárselo in person al delincuente José Barrionuevo, o a su socio Felipe González, para que les diera un ataque de caspa. Se trata de uno de los momentos más ridículamente sublimes de este artista de circo, que descubrió sus cualidades vocales en una tarde en las que eruptó en do, re, mi, fa, sol, la y si.
Estas fueron las diez canciones más repelentes, según los lectores de aquella satánica publicación, tan cercana a Kalvellido como a la nueva Kodorniz. Animo a todos a que me envíen sus Diez Insoportables al objeto de poder confeccionar una lista similar.
Para animarles a ello, me mojo y me manifiesto sobre otras tantas, pero cantadas en cualquiera de los idiomas oficiales del estado español, e incluso algún tema instrumental. Ahí va eso.
1.- La La La (Serrat)
2.- Pisa el acelerador (Sabina)
3.- Lágrimas negras (El Cigala)
4.- Un rayo de sol (Los Diablos)
5.- Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, en adaptación del grupo Los Canarios, dirigida por Teddy Bautista
6.- ¿Y cómo es él? (José Luis Perales)
7.- El Porompompero (Manolo Escobar)
8.- Macarena (Los Del Río)
9.- Cualquiera de los Hombres G
10.- Todos los tangos cantados por Plácido Domingo
Lo que firmo en La Habana, a finales del año 2006, muchoa años después del aniversario del asalto a la Bastilla, en 1789, preludio de la Revolución francesa, y algunos meses después de cumplirse los 70 años en que el asesino Francisco Franco, tutor y padrino del ciudadano Juan Carlos de Borbón y Borbón, se alzó en armas contra el legítimo Gobierno de la República en 1936, convirtiendo a España en un inmenso cementerio, un vastísimo campo de concentración donde la tortura era el común denominador.
Fue la etapa más negra de nuestra historia reciente, si descontamos los catorce años bajo mandato de Felipe González y los ocho bajo el mandato del genocida y terrorista José María Aznar, cuyas políticas sintonizaron de forma perfecta con aquel mensaje final del dictador “Lo dejo todo atado, y bien atado”.
Y Zapatero, empecinado en seguir la tradición.